NOTA:
Riveros: "El que se sienta al final del salón, si puede"
Revista Kuadro - México
Septiembre de 2012


Países tan similares pero a la vez tan distantes en ideas, tradiciones y culturas como México y Chile, están unidos sin lugar a dudas por la música. Así lo demuestra Mauricio Riveros, cantautor que comenzó su carrera con una banda en su natal Santiago llamada Truman, a quien su talento y actitud lo tienen ahora viviendo en México forjándose un camino en solitario. Con un disco y un EP editados, Revista Kuadro te trae ahora, antes que nadie, algunos planes de Riveros para su próximo álbum de larga duración.

Revista Kuadro: ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en el D.F.?

Riveros: Tres meses.

Poquito…

Sí, pareciera que fuera un poco más. Pero estoy encantado, me gusta mucho la ciudad, el país, la gente. Antes de venir había amigos músicos que me decían, ¿México es para ti?, y yo no sabía. Ahora sí, creo que México es para mí.

¿Qué es lo que tiene México que más te gusta?

Que es una ciudad muy despierta, que pasan muchas cosas al mismo tiempo, hay mucha gente y público para todo. Creo que el público es un poco más curioso y un poco más intelectual que en Santiago, por ejemplo.

Antes de venir me decían que México era un país y una ciudad muy peligrosa, y no he visto esa cara. Además, todas las capitales tienen un lugar peligroso… Santiago también lo tiene. Lo que más me ha encantado es que México es un país donde sí se puede trabajar. La escena musical en Chile es muy pequeña, nos conocemos todos. Si ya recorriste todo el circuito tienes que esperar un poco de tiempo para recorrerlo otra vez, y eso es lo que yo no quise volver a hacer.

¿Quién es Riveros, a qué se dedica?, ¿eres escritor, cantante, poeta…? 

¡Ah!, tú me quieres desenmascarar (risas). Principalmente soy cantautor, pero en este afán, he tenido que tomar el control de muchos aspectos de mi vida artística y personal. Por ejemplo, si tengo la idea de entregar un concepto a través de la estética, ese concepto lo tengo que crear yo.

Siento que me ha costado encontrar personas vinculadas al arte, comunicadores que entiendan qué es lo que quiero entregar. Algunos años atrás, cuando tenía a Truman, intenté trabajar con directores de clips ajenos al proyecto, sin embargo no daban con lo que yo quería comunicar, entonces no me quedaba otra que hacerlo yo mismo.

Soy comunicador de profesión y siempre estoy escribiendo. Entonces, por ahí en un momento era lógico que me convirtiera en un escritor publicado, y eso me sucedió recién este año que hice mi poemario Canciones En Defensa Propia, que se entendió un poco más a nivel global, porque en Chile no se acostumbra que los cantautores escriban libros, pero sí en España: Nacho Vegas publica, Carlos Ann también, y en Chile sigue viendose extraño.

¿A qué edad tuviste tu primer acercamiento con la música?

Un poco tarde, porque yo estudié música pero en una escuela. Ahí mis compañeros me decían: “Esta canción la compuse a los 6 años en el piano” y yo me decía: “Lo mío no es así. Nunca voy a lograrlo” (risas).

Nunca tuve clases de pequeño. Tuve un acercamiento a la guitara como a los 15 años muy autodidacta, muy de mirar, muy de curioso. Y ahí rápidamente sacaba canciones de otra gente, pero a los pocos meses me di cuenta de que yo podía hacer mis canciones, y fue como descubrir que tienes un secreto, que no sabes si guardarlo o seguir cultivándolo.

¿La escuela de música fue después de eso?

Sí, después de terminar el colegio, que es la prepa acá. Terminó la prepa y me gané una beca artística, de talento, “me descubrieron” de alguna manera.  Antes de eso yo estaba haciendo algunas canciones, pero fue un dilema. Yo decía: “¿Qué hago?” porque era muy tímido y no tenía esa personalidad de subirme a un escenario, o de armar y dirigir una banda.

Eso lo fue dando el tiempo. Empecé a trabajar de a poco y sin mirar hacia atrás. Luego me di cuenta de que había avanzado harto. No me considero un músico que tiene un pasado de "niño estrella", a mi me costó descubrir y subirme a un escenario. Hay gente que ve mi performance y dicen: “Este tipo está loco” pero no siempre fui así.

A mí me gusta contarles esto a los músicos más chicos que sienten que no pueden, decirles que sí: “El que se sienta atrás del salón, sí puede”. El que no habla en clase, el que no sabes que tiene un talento, sí puede. Yo era uno de ellos.

 

En México tienes un público que va creciendo poco a poco, no te conocen tanto como en tu natal Chile, ¿qué pueden encontrar en tu música todas esas personas? 

Me he enfrentado a gente que no me conoce, que no me va a ver a mí sino a la banda estelar, y pasa que se quedan muy concentrados, muy en silencio, impactados, como si fueran a ver una película. Cuando yo canto mis canciones, estoy contando cosas que me suceden. Supongo que es como mirar una fotografía vieja y reconocerse. Y a la gente le pasa algo con eso, quienes no me conocen, vienen y me hablan de alguna frase que les gustó, que quieren conseguir los discos. Eso es lo que pueden encontrar.

Es poco común que una banda se separe a días de sacar su segundo disco, y menos común que ni siquiera se despidan de su público, ¿qué fue lo que pasó con Truman?

Truman tuvo un disco en el que hubo muchos singles destacados, en el que nos volvimos muy sólidos en la escena musical chilena, y un poco nos dimos a conocer acá. Es cuando yo empiezo a tener contacto con el público mexicano, pero el resto de la banda no empieza a trabajar a la misma velocidad, o al mismo ritmo que yo. Estábamos haciendo un segundo disco en el que yo compuse todas las canciones que se estaba tardando 3 años en salir. Y yo estaba bien, podía esperar, pero seguía componiendo canciones y me dije: “No puedo esperar otros 3 años para que a estas canciones las oiga la gente”, entonces hice comencé a hacer de manera paralela un disco solista.

¿Ellos lo sabían?

En un momento les dije, pero supongo que no me tomaron muy en cuenta. Pasó que en un minuto se volvió una tensión porque artísticamente el grupo no me estaba siguiendo, me había dado cuenta yo y el público se estaba dando cuenta. Fue entonces cuando decidí parar.

¿Aún sigues teniendo contacto con los ex integrantes de Truman?

Con Edita Rojas, la baterista de Truman, que además es una baterista muy famosa en Chile, tuve la suerte de tocar durante 3 años con ella después que se acabó el grupo. Cuando yo me hago solista, le digo “Edita, acompáñame” y me sigue acompañando. Somos muy buenos amigos, con el resto de los músicos no. Nos vimos una que otra vez, en algún concierto de otra banda, pero el grupo no se acabó por mí, se acabó por ellos. Yo seguí siendo muy honesto en no tocar las canciones de Truman, a pesar de que las había compuesto yo. Estoy tranquilo y orgulloso con lo que se logró. Cuando la gente me dice “Truman eras tú”, yo les digo: “No, Truman era grupo de cuatro personas”.

Ellos terminaron mal contigo… 

Sí, no se portaron muy bien, pero en fin. Yo pude haber dicho: “Me quedo con el grupo, los echo a todos, me sigo llamando Truman, y me quedo con este disco que acabamos de grabar”, pero no. Dije: “Me aparto, hago mis cosas solo y comienzo de nuevo, de cero”. Y es algo de lo que también estoy orgulloso.

Cuatro meses después de la disolución de Truman, sacas tu primer disco como solista, titulado La Verdad, ¿te fue cómo esperabas?

No me esperaba nada de esto. Cuando hice ese disco, quería simplemente hacer un disco solista y ya, con mis canciones. Invité a algunos amigos músicos, pero no tenía expectativas de que con ese disco iba a llegar a la radio, sólo estaba mirando hacia adelante, y pasó que tuvo mayor impacto que el que pudo haber tenido el segundo álbum de Truman. La primera radio en tocar el single del disco "La Verdad" fue en Guatemala, luego en España y luego acá en México y no en Chile. Ese disco lo empezaron a tocar en Chile seis meses después de que lo tocaron en otros países. Ahí yo entendí que mi carrera estaba teniendo un tono más global. En ese disco hay invitados como Carlos Ann, que es un artista de culto, y el pianista de Héroes del Silencio, el maestro Copi Corellano, que en Chile no son reconocidos, pero acá sí. De alguna manera ellos me abrieron una puerta acá, y me convertí en un artista que yo no esperaba convertirme, porque venía con un perfil mucho más bajo. "La Verdad" es sin duda el disco más importante de mi carrera.

¿Qué se siente trabajar con Carlos Ann y Copi Corellano?

Lo de Carlos es un privilegio. Yo le conocí a través del disco de Bushido, y me pareció que él era el más interesante de estos cuatro poetas. Cuando pensaba a quién invitar, no encontré en Chile a un poeta de mi generación que pudiera hacerlo, por eso yo decía, “tiene que ser como Carlos Ann”. ¿Y quién puede ser como Carlos Ann?, pues sólo Carlos Ann. Y ahí fui, me presenté, le mostré maquetas del álbum, me contestó encantado y grabó. De ahí nos hicimos muy buenos amigos. Además mi poesía tiene que ver con la suya, es muy audaz, insolente, sexy,  y a pesar de que es mayor que yo, siento que estamos en sintonía y que somos compañeros de escena. Fue todo un honor tener a Carlos.

Lo de Copi fue que nos conocimos en una gira de Bunbury hace casi 10 años. Yo le mostré mi material en esa época y me dijo: “Tienes unas ideas muy ‘cojonudas’, ojalá encontremos la posibilidad de hacer algo juntos algún día”. Invité a Copi a que hiciera una línea de piano, y terminó produciendo una canción poniéndole violines, piano, todo. Estábamos muy conscientes de quién era él y de qué podía pasar con la canción, y pasó que mucho público se cautivó. En sí, ellos se sintieron atraídos por mi trabajo, por mi poesía, y fue un honor… Porque es todo lo que yo tengo para darles.

¿Crees que su participación haya influenciado bastante en tu trabajo? La mayoría de la gente que te ha escuchado, dice que tu estilo y tu voz se parecen a Bunbury. ¿Qué sientes al ser comparado con él?

Para mí es un honor. En Chile no es tan valorado. Entonces allá no es bueno que digan que me parezco a él, no es buena la comparación. Pero a mi me hace sentido, y lo entiendo.

¿A qué se debe el cambio del sonido en la música en tu EP, El Eco Del Duelo? Ahora sólo llevas una guitarra acústica, mientras que en el disco anterior podíamos encontrar desde algo electrónico hasta una balada.

Sí. Sucedió que yo estaba trabajando en mi segundo disco a fin de año, y a la vez seguía componiendo. Entonces se me ocurrió la idea de regalarle a los fans un CD en navidad, que es algo que en Chile tampoco se estila, pero en otros mercados es algo muy habitual. La regla para este EP era que fueran versiones acústicas, sin efectos. Mi voz no tiene efectos, la guitarra no tiene pedales, y pensé hacerlo así, como si yo pudiera llevar ese mismo sonido a un café, a un bar, a la calle, como que no necesitamos vestir las canciones de otra manera. Así es El Eco Del Duelo, salió para navidad, y estoy muy contento con el resultado.

Ahora que mencionas eso de tocar en la calle, estás grabando una serie de vídeos aquí en el D.F., donde sales cantando en Bellas Artes, en el Zócalo…

Sí, eso lo hicimos en un día. Acá en México yo he conocido a mucha gente ligada al arte, que de alguna manera quiere colaborar con mi trabajo. A mí me apareció un chico muy talentoso que se llama Pezu Alvarado, quien me propuso la idea de hacer El Eco Del Duelo en el DF, en lugares históricos. Me llevó al Zócalo, a la Plaza De Las Tres Culturas, donde fuímos muy respetuosos porque he leído mucho acerca del 2 de octubre. Grabamos también en Bellas Artes y en el Paseo de la Reforma.

Ahorita estás haciendo la preproducción de tu segundo disco de larga duración, ¿cómo se llamará?

Te lo voy a dar en primicia porque no lo he comentado con nadie. Se llamará Los Tiempos De Ahora, que también es el nombre de una canción.

 

¿En qué redes sociales te pueden seguir tanto tu público, como las personas que aún no te conocen?

La principal es mauricioriveros.net. Ahí al costado derecho está Facebook, Twitter y You Tube.