Mauricio Riveros desarrolla, en paralelo a su trayectoria musical, una sólida y personal obra como pintor. Aunque sus primeros acercamientos a la pintura ocurrieron en la adolescencia, fue durante la pandemia cuando su trabajo visual tomó un rumbo más definido, profundizando en el retrato al óleo como un espacio de exploración emocional.
Su estilo se caracteriza por un fuerte intimismo, atravesado por el misticismo y una sensibilidad poética que dialoga directamente con el universo lírico de sus canciones. En su obra, lo visual y lo sonoro convergen en una estética coherente, donde ambas disciplinas se potencian mutuamente.
Tras formarse inicialmente en música, Riveros retomó la pintura desde una mirada más madura, integrándola de manera orgánica con la literatura y su trabajo sonoro. Aunque comenzó como autodidacta, ha complementado su formación en Ciudad de México con estudios y talleres enfocados en la figura humana y el retrato.
Parte importante de su obra pictórica ha sido utilizada como extensión de su propuesta musical. Varias de sus pinturas han sido portadas de sencillos, y en el proyecto La Nación del Corazón, cada canción fue acompañada por una imagen creada por el propio artista, consolidando una propuesta estética integral.
Su pintura indaga en las emociones profundas, en el yo oculto y en la belleza de lo vulnerable. Actualmente, recibe encargos de manera constante y sus obras forman parte de colecciones privadas. Parte de su trabajo puede verse en su cuenta dedicada a la pintura: Instagram.com/mauricioriverosarte











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